La hipoteca inversa es un producto pensado para complementar una pensión de jubilación y obtener liquidez os lo explico a continuación.

La hipoteca inversa es un préstamo es un crédito garantizado con una hipoteca que recae sobre la vivienda habitual.

Aunque puede también recaer sobre otra vivienda a otro inmueble este crédito será un porcentaje del valor de tasación de la vivienda y se concede a una persona, bien de una sola vez o bien a través de prestaciones periódicas, generalmente mensuales siempre que cumpla una serie de requisitos.

La particularidad de esta hipoteca inversa es que no se puede exigir la devolución del préstamo hasta que no se produzca el fallecimiento del propietario de la vivienda hipotecada.

Es decir, a diferencia de lo que sucede con la hipoteca normal en la que un banco de la bancaria otorga un préstamo para la adquisición de un inmueble y ese préstamo se devuelve después poco a poco, en la hipoteca inversa, una entidad bancaria o de seguro concede un préstamo garantizado por la vivienda mientras este deudor puede seguir utilizando su vivienda hasta su fallecimiento, y ese préstamo, no se devuelve por el deudor sino por su heredero llegado el caso.

La hipotecas inversa está regulada en la disposición adicional primera de la ley 41/2007 de 7 de diciembre y no puede ser concedida por particulares sólo la puede contratar con entidades de crédito o con una aseguradora autorizada para operar en España.

¿Cuáles son los requisitos para que se pueda constituir una hipoteca inversa?

Básicamente son cuatro, en primer lugar el solicitante o los beneficiarios designados en el contrato han de ser mayores de 65 años o con una discapacidad igual o superior al 33%.

En segundo lugar que la deuda sólo sea exigible por el acreedor cuando fallezca al deudor o el último de los beneficiario.

En tercer lugar que el deudor disponga del préstamo mediante disposiciones periódicas o bien mediante una única disposición.

Y por último en cuarto lugar es necesario que la vivienda hipotecada haya sido tasada y asegurada contra daños conforme a lo que señalan los artículos 7 y 8 de la ley del mercado hipotecario.

Supongamos que se ha operado el fallecimiento del deudor o del último de los beneficiarios.

¿Qué sucede? Pues si no hay herederos la entidad bancaria ejecuta la garantía hipotecaria y se queda con la vivienda para recuperar de esta manera su préstamo sus créditos, pero si hay herederos éstos pueden agotar una de estas tres posiciones.

  1. Pueden mantener la propiedad de la vivienda y liquidando la deuda que se mantenga con la entidad y devolviendo el dinero prestado con sus intereses.
  2. Pueden vender la vivienda y saldar la deuda
  3. o bien en tercer lugar pueden no reembolsar la deuda.

En este último caso, como sucede con los supuestos en los que no hay herederos, el acreedor puede ejecutar la garantía hipotecaria y quedarse con la vivienda para resarcirse de su precio.

¿Y qué sucedería si el deudor vive más tiempo del señalado en el contrato de hipoteca? Estamos hablando de aquellos supuestos en los cuales se haya pactado un plazo determinado de duración de la hipoteca inversa y el deudor o el último beneficiario sobreviva durante más tiempo.

Pues bien para prevenir los efectos negativos, pero sobre todo por que esta situación pudiera generar, se suele contratar adjunto con la hipoteca inversa un seguro de renta vitalicia de modo que llegado el caso, sería la aseguradora la que continuaría pagando al deudor o al último beneficiario, no la entidad bancaria o de crédito.

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